"Desde París con amor"
Con dichas tres palabras antecediendo cualquier película, ¿qué podemos esperar?
Pues más o menos algo como 'Desde París con Amor', sin ir más lejos, un estilizado y eficaz pasatiempo cuya trascendencia artística será tan escasa como nulos los síntomas de aburrimiento. ¿Qué importa que su sencilla trama esté cogida con alfileres si ésta no es más que una simple excusa para desbocar una retahila de secuencias a cada cual más hilarante? Los 85 minutos de su ajustado metraje pasan sin que a uno le de tiempo de mirar al reloj, y eso no es poco.
Y es que lo mejor que podemos decir del Besson productor, ya no tanto del Besson director (la segunda de los Minimoys no hay por dónde cogerla, sin ir más lejos), es tener una franqueza y dedicación absoluta a satisfacer los instintos más básicos de su público. Por supuesto, y como bien queda expuesto en multitud de ocasiones, dicha sinceridad fílmica puede confundirse con una simpleza narrativa que haga del absurdo un insulto al espectador contribuyente, léase 'Transporter 3', pero no está de más reconocer que la insustancialidad alimenticia y la ligereza de las propuestas auspiciadas al amparo de su nombre son tan inocuas, premeditadas y sinceras que cualquier atisbo de sonrojante acción reprobativa debería ser dejada al margen.
Pierre Morel sorprendió ya hace año y medio con su 'Venganza', uno de los mejores y más logrados thrillers de los últimos años, y cuya estilizada concepción y realización pugnaba cara a cara con la mismísima 'El Ultimatum de Bourne', posiblemente el thriller más influyente de lo que llevamos de siglo XXI. Aquí no se queda atrás y reincide en una concisión dramática que erradica cualquier elemento que no se ajuste a unos parámetros de eficacia máxima. Y en verdad, no lo es por su pericia como realizador ni por su capacidad visual, sino por su agilidad a la hora de mover la película de un punto a otro, de distraernos eficazmente sin que caigamos en la tentación de intentar desmoronar un castillo de naipes. Es pues, la supremacia del instinto por encima de la lógica, del músculo prevaleciendo sobre el corazón.
'Desde París con amor' es la reencarnación de las exitosas y violentas buddy movies que a finales de los 80 y principios de los 90 poblaron la cartelera a raíz del exitazo del duo Riggs y Murtaugh. Conserva su doble moral bastante cuestionable, y que nos lleva a aceptar que el trabajo en defensa de la ley puede conllevar el poder destructivo de un tornado como si tal cosa, su dosis de violencia sin miramientos a la hipocresía de lo políticamente correcto, y su falta de prejuicio alguno para asumir su condición de usar y tirar, de que el mundo no cambiara de sitio un ápice a la salida del cine ni de que el metro cuadrado del celuloide en el que está impresa la película sea digno de un museo. 85 minutos, entrar y salir, fácil y sin problemas.
Remata la faena un Travolta de vuelta de todo, personaje y actor, solvente y sobrado, carismático y eficaz, amigo del espectador y dueño de la película mientras que Rhys Meyers aguanta el tipo con entrega y voluntad, se ajusta al molde y a cobrar. Del resto del reparto poco que decir, meras comparsas de un dúo con química y cuya presencia en pantalla está dosificada con suma precisión. El famoso "siempre nos quedará París" recobra fuerza con este 'Desde París con amor', una oda de amor ya no hacia el cine sino hacia el espectador, eso sí, entregado a un tipo de cine inofensivo, 100% palomitero y tan disfrutable como cualquier otro.
DESDE PARÍS CON AMOR (2010)
Ttulo: Desde París con Amor
Título original: From Paris with Love
País: Francia, USA
Estreno en USA: 05/02/2010
Estreno en España: 16/04/2010
Productora: Europa Corp.
Director: Pierre Morel
Guión: Luc Besson & Adi Hasak
Reparto: John Travolta, Jonathan Rhys Meyers, Kasia Smutniak, Richard Durden, Amber Rose Revah, Melissa Mars, Farid Elouardi, Chems Dahmani
Sinopsis:
El deseo de un agente del gobierno de brillar más allá de lo que las sombras de su profesión le permiten se hace realidad cuando se ve emparejado con un nuevo compañero de peripecias: Wax.
Mientras los dos se abren paso por París en una misión de paz antiterrorista, nuestro joven agente descubre que las armas más mortíferas son las que más nos gustan.
Fuente: El Séptmo Arte


