Por temor a muertes en huelga de presos mapuches en Chile
Las iglesias católica y evangélica pidieron hoy al gobierno y el Congreso chilenos buscar caminos de diálogo urgentes para terminar con la huelga de hambre que mantienen hace 60 días 34 presos mapuches, en riesgo de muerte.
"Pedimos a los comuneros que depongan su huelga y al gobierno que adopte medidas legales concretas para solucionar el conflicto", dijo el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Alejandro Goic, citado por la agencia DPA.
El prelado, una de las figuras más influyentes en la sociedad chilena, pidió además a los mapuches "apremiantemente" que detengan su protesta, para buscar "una solución digna y justa para todos".
El conflicto, basado en demandas históricas por autonomía y tierras, está centrado hoy en que decenas de activistas mapuches fueron condenados o juzgados por una ley antiterrorista que permite juicios dobles.
La situación, repetidamente criticada por Naciones Unidas y organismos humanitarios, instó al gobierno a presentar esta semana una serie de reformas, para evitar los juicios dobles y que civiles o niños sean procesados por la Justicia Militar.
El presidente Sebastián Piñera, que también enfrenta huelgas de empleados públicos y un complejo rescate de mineros en el norte, además estaría dispuesto a revisar las sentencias ya existentes contra mapuches, en virtud de la polémica ley antiterrorista.
"Entiendo que el gobierno estaría en una posición de conversar algunos casos, cinco o seis", dijo el presidente de la mesa ampliada de iglesias evangélicas, el obispo Emiliano Soto.
La reforma a la ley antiterrorista, invocada contra los mapuches durante el gobierno de la socialista Michelle Bachelet, será discutida con "suma urgencia" en el Congreso.
Hasta ahora todos los partidos aceptaron introducir los cambios propuestos por la autoridad, incluida la conservadora y oficialista Unión Demócrata Independiente (UDI), que inicialmente se opuso.
"El gobierno ya hizo lo que tenía que hacer y lo hizo con grandeza. La Concertación (opositor) debiera ayudar a cumplir este propósito", dijo el diputado de Renovación Nacional Alberto Cardemil, ex viceministro del Interior del dictador Augusto Pinochet.
Desde la izquierda, el diputado y presidente del Partido Socialista, Osvaldo Andrade, pidió al gobierno actuar con más celeridad. "¿Qué esperan? ¿Que se muera un comunero?", alertó.
Desde la cárcel de Angol, el werkén (guerrero) mapuche Héctor Llaitúl, líder de los huelgusitas, defendió su movilización días atrás. "Sólo nos queda nuestro cuerpo para protestar", subrayó.
La crisis entre los mapuches y el Estado no ha podido ser eludida pese a que las autoridades entregaron o regularizaron la propiedad de medio millón de hectáreas a estos indígenas desde 1990.
El nudo del problema es que los mapuches consideran, en base a antiguos títulos de merced, que unas tres millones de hectáreas les pertenecen en el sur del país, zona agrícola, forestal y turística.
También un gran número de ellos no se considera chileno y se declaran en conflicto o guerra con el Estado nacional. "¿Qué sentirían los chilenos si los argentinos los invadieran?", dijo el poeta mapuche Elicura Chihuailaf.
La mayoría de los predios que reclaman los mapuches son hoy propiedad de empresas administradas por los principales grupos económicos del país, que controlan casi la mitad del PIB chileno.
La posibilidad de un acuerdo, jamás logrado en la historia independiente del país, enfrenta la dificultad de que la etnia mapuche está fragmentada en 2.200 comunidades, sin un líder común.
Fuente: www.andina.com.pe


