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Iraq es uno de los paí­ses con mayor número de desplazados internos. Foto: OCHA/Ivan Abdulla

Desplazamiento forzado a nivel mundial llega a su punto más alto en décadas

“Desde cualquier punto de vista esta cifra es inaceptable”…Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi.

El informe anual de ACNUR Tendencias Globales revela que una cifra sin precedentes de 65,6 millones de personas estaba desarraigada de sus hogares por el conflicto o la persecución a finales de 2016.

GINEBRA, Suiza, (ACNUR) – La guerra, la violencia y la persecución han desarraigado a más hombres, mujeres y niños en todo el mundo que en cualquier otro momento de las siete décadas de historia del ACNUR, de acuerdo con un informe publicado este lunes.

El informe anual de la Agencia de la ONU para los Refugiados, llamado Tendencias Globales, encontró que 65,6 millones de personas estaban en una situación de desplazamiento forzoso para finales de 2016, 300.000 más que en el año anterior, y una cifra mayor a la población del Reino Unido.

Este destacó que el ritmo en el que las personas se están convirtiendo en desplazadas continúa muy elevado. En promedio, cada minuto 20 personas se vieron obligadas a huir de sus hogares durante el año pasado, esto equivale a una persona desplazada cada 3 segundos, menos tiempo del que se necesita para leer esta frase.

“Plantea con más fuerza que nunca la necesidad de mayor solidaridad y un propósito común para prevenir y resolver las crisis y para garantizar entre todos que los refugiados, desplazados internos y solicitantes de asilo del mundo reciben protección y atención adecuadas, al tiempo que se buscan soluciones”.

En cada uno de los últimos cinco años, los aumentos anuales en el total de desplazamientos globales han sido de millones. Si bien el total de 2016 es alto, representando un número enorme de personas que necesitan protección en todo el mundo, también muestra que el crecimiento del desplazamiento se desaceleró el año pasado.

La cifra total incluye a 40,3 millones de personas desplazadas dentro de las fronteras de sus propios paí­ses, alrededor de 500.000 personas menos que en 2015. Además, el total de personas solicitantes de asilo a nivel mundial fue de 2,8 millones, cerca de 400.000 menos que en el año anterior.

Sin embargo, el total de personas que buscaban seguridad a través de las fronteras internacionales como refugiadas llegó a 22,5 millones, el número más alto desde la fundación del ACNUR en 1950, en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial.

El conflicto de Siria sigue siendo el que genera más refugiados a nivel mundial (5,5 millones), aunque en 2016 el principal factor de este incremento fue Sudán del Sur, donde la desastrosa ruptura de los esfuerzos por la paz en julio de ese año contribuyó a la salida de 737.400 personas hasta finales de diciembre de 2016. Ese número ha continuado creciendo durante la primera mitad de 2017.

Nyawet Tut, sursudanesa en sus treinta años y madre de cinco, describió cómo soldados incendiaron su aldea y ella tuvo que huir para salvar su vida, junto con sus cinco hijos y otros cinco niños, hijos de familiares asesinados en el conflicto.

“Mi esposo fue asesinado durante la guerra la cual, junto con la escasez de comida, provocaron que tomara la decisión de huir de mi hogar, dejando todo atrás”, le dijo a funcionarios del ACNUR durante una entrevista en una estación de paso temporal en Etiopí­a.

En términos de desplazamiento global, Siria sigue teniendo el mayor número total de personas desplazadas, con 12 millones (el 65% de la población) desplazadas internamente o viviendo fuera del paí­s como refugiados.

Exceptuando la prolongada situación de los refugiados palestinos, los colombianos (7,7 millones) y los afganos (4,7 millones) seguí­an siendo la segunda y tercera población más numerosa, seguidos de iraquí­es (4,2 millones). En total, 3,3 millones de sursudaneses habí­an huido de sus hogares a finales de 2016, lo que representa la población de desplazados que crece con más rapidez en el mundo.

Resulta particularmente desgarradora la situación de la niñez, que representa la mitad de la población refugiada en el mundo, y que continúa soportando una excesiva carga de sufrimiento, principalmente por su mayor vulnerabilidad.

Tristemente, se recibieron 75.000 solicitudes de asilo de niños que viajaban solos o separados de sus padres, entre ellos, jóvenes como Tareq de 16 años, quien esquivó combates armados para salir de Siria hacia Turquí­a.

“No habí­a futuro donde viví­amos”, dijo al ACNUR. “No habí­a ni universidad ni trabajo. Habí­a tropas tomando a jóvenes como yo, para enviarlos a la guerra, donde son asesinados. Yo querí­a estudiar”.

El año anterior, gran parte de la cobertura mediática se enfocó en el reasentamiento de refugiados a paí­ses desarrollados, incluyendo los esfuerzos de algunos estados por restringir el acceso e incluso, construir barreras fronterizas.

No obstante, las cifras del informe demuestran que mundialmente para finales del 2016, la mayorí­a de los refugiados (84 por ciento) se encontraba en paí­ses en desarrollo o paí­ses de ingreso medio, con uno de cada tres (4,9 millones de personas) siendo acogido por los paí­ses menos desarrollados del mundo.

Este enorme desequilibrio refleja varias cosas, entre ellas la persistente falta de consenso internacional en lo relativo a la acogida de refugiados y la proximidad de muchos paí­ses pobres a regiones de conflicto.

También ilustra la necesidad de que los paí­ses y comunidades que apoyan a los refugiados y otras personas desplazadas reciban más recursos y apoyo, cuya ausencia puede generar inestabilidad, tener consecuencias para la labor humanitaria que puede salvar vidas, o dar lugar a desplazamientos secundarios.

ACNUR calcula que al menos 10 millones de personas carecí­an de nacionalidad o estaban en peligro de convertirse en apátridas al final de 2016. Sin embargo, los datos registrados por los gobiernos y comunicados a ACNUR reflejaban sólo la cifra de 3,2 millones de personas apátridas en 75 paí­ses.

Enfrentados con otro años de desplazamiento récord, que devasta las vidas de millones de hombres, mujeres y niños, queda claro que “Tenemos que hacer mejor las cosas por estas personas”, dijo Grandi. “En un mundo en conflicto, lo que necesitamos en determinación y coraje, no miedo”.

Por Adrian Edwards

(Reportaje adicional de Diana Diaz en Etiopí­a)

Fuente: ACNUR

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