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Especial ciencias y la responsabilidad empresarial–estatal: Los eucaliptus y pinos son altamente inflamables

Los eucaliptos se llaman “árboles gasolina”, porque producen un aceite altamente inflamable (…) Resinas también hay en los pinos.

Ambas especies en monocultivo han contribuido a la expansión de los mega incendios en Chile en medio de una enorme crisis hí­drica donde también son causa principal de esa devastación, cuyo modelo ha sido sostenido por un oligopolio multimillonario de empresarios y el estado chileno.

A continuación se comparten cuatro notas informativas. La primera, es la opinión de la premio nacional de ciencias (2010) Dra. Mary T. Kalin Arroyo. En seguida, un especial del diario El Ciudadano. Luego, nota de BBC Mundo – ciencias; y finalmente, nota de Mapuexpress sobre comparación incendios en California (EE-UU), Quito y Chile, a causa de monocultivos plantaciones de pinos y eucaliptus.

PREMIO NACIONAL DE CIENCIAS 2010: “LOS EUCALIPTOS SE LLAMAN íRBOLES GASOLINA”

Este miércoles, la Directora del Instituto Milenio de Ecologí­a y Biodiversidad (IEB) de la U. de Chile, Dra. Mary T. Kalin Arroyo (Premio Nacional de Ciencias 2010), entrega nuevos antecedentes sobre los eucaliptos y pinos con respecto a su incidencia en los incendios forestales.

INFOGATE

Respecto de la inflamabilidad de las plantaciones de eucaliptos y pino, tema que ha vuelto a la discusión estos dí­as, es preciso recordar que en Australia, paí­s originario del eucalipto y donde han habido devastadores incendios en bosques compuestos de esos árboles, los eucaliptos se llaman “árboles gasolina”, porque producen un aceite altamente inflamable. El aceite tiene la particularidad de reprimir la actividad en el suelo necesaria para la descomposición de la hojarasca, fomentado la acumulación de una alta cantidad de material seco que eleva el volumen de material combustible.

Resinas también hay en los pinos. Si bien la vegetación nativa en Chile central puede quemarse, la concentración de biomasa en las plantaciones de eucaliptos y pinos es muy alta. Esta constelación de factores conlleva incendios de alta intensidad que se propagan con una alta velocidad, dificultando su control, como hemos visto en la Región de Maule y en la del Biobí­o.

Ya que las condiciones climáticas predicen una combinación de temperaturas mayores y menos precipitación en la zona central, tenemos que encontrar formas inteligentes de reducir los daños sociales y biológicos de los incendios, basadas en el principio de precaución: no negar que hay un problema y poseer la capacidad de reaccionar con rapidez usando todos las herramientas predictivas.

A pesar de la experiencia acumulada en Australia, en 2009 el masivo incendio bautizado Viernes Negro quemó más de 2.000 hogares, quedando focos del fuego durante un mes. Se necesita la colaboración de todos los actores en un ambiente positivo y de confianza.

La decisión de alejar las plantaciones forestales a más distancia de Santa Olga es un buen comienzo que podrí­a replicarse en otras partes de Chile central, sin grandes pérdidas económicas para la industria forestal. La gran masa de plantaciones se ubican en la cordillera de la Costa, donde se concentra la mayor riqueza de especies de árboles nativos y diversidad filogenética del paí­s. Allí­ hay árboles en peligro de extinción como el ruí­l, cuyas últimas poblaciones, lamentablemente, han sido afectadas por los incendios.

Chile central es parte de un Hotspot Mundial de Biodiversidad. Hay responsabilidades ineludibles, sostiene la investigadora.

Dra. Mary T. Kalin Arroyo.

INCENDIOS FORESTALES: ¿Cí“MO INFLUYEN LOS MONOCULTIVOS DE PINO Y EUCALIPTO EN LA PROPAGACIí“N DEL FUEGO?

Por Felipe Menares Velásquez
El Ciudadano
Ambas especies han evolucionado con el fuego.

Según especialistas del área, el pino y el eucalipto producen sustancias combustibles que propician el avance de las llamas. Además, el cultivo extensivo de estas especies disminuirí­a el rendimiento hí­drico de los suelos. Si a esto se suma el cambio climático y el aumento de las temperaturas, la pregunta por la planificación territorial se torna ineludible.

La voracidad de los incendios forestales que azotan la zona centro sur del paí­s han provocado una serie de reflexiones en torno a la planificación territorial y la extensión de los cultivos de eucaliptos y pinos. Sobre estos últimos se han posado las miradas de los especialistas, en el marco de un debate acerca de las caracterí­sticas de ambas especies, que podrí­an incidir en la propagación del fuego que ha terminado con más de 500 mil hectáreas.

El pasado 29 de enero, The Clinic publicó un artí­culo en el que participan dos ingenieros forestales de la Universidad de Chile, Rafael Garfias y Miguel Castillo. Los profesionales descartaron que las plantaciones de pinos o eucaliptos aceleren la propagación del fuego. «Esto ha dado para mucho mito. Algunos han sido entrevistados por los medios como expertos, pero la realidad es que no tienen ninguna base cientí­fica para sostener que las plantaciones forestales tienen que ver con la magnitud del incendio. El poder calórico de las especies exóticas (pinos y eucaliptus) no dista mucho del poder calórico de las especie de bosque nativo», señaló Garfias para la nota.

A esas declaraciones, se suma un estudio de Eduardo Peña, ingeniero forestal de la Universidad de Concepción, que compara los tiempos de ignición de las hojas de ocho especies nativas de la zona de Concepción con los tiempos del Eucalyptus globulus. En su experimento, el académico empleó una cámara de temperatura a 485ªC y como resultado obtuvo que la hoja de maqui posee un tiempo de ignición menor.

Sin embargo, para Olga Barbosa, doctora en ciencias biológicas y presidenta de la Sociedad Ecológica de Chile (Socecol), las conclusiones de los ingenieros forestales carecen de fundamento por la dificultad que significa hacerlas extensivas a una realidad natural, en la que intervienen más variables que una situación controlada de laboratorio.

En este sentido, la especialista recalca que el experimento no consideró las corrientes de viento, la temperatura exterior, la escala territorial y los troncos de los árboles. «Quizá la pregunta del académico que hizo este experimento era especí­ficamente asociada a las hojas, porque puede ser una pregunta cientí­fica y está todo bien. El problema es extrapolar resultados a situaciones reales y eso realmente es algo que en ciencias somos súper cuidadosos», señaló Barbosa en conversación con El Ciudadano.

Por otro lado, la presidenta de la Socecol advirtió que «con los experimentos al laboratorio siempre hay que tener extremo cuidado para hacer las extrapolaciones a lo que ocurre en el campo».

Eucalipto porfiado

Mary Therese Kalin es Premio Nacional de Ciencias Naturales de 2010. El pasado 27 de enero, fue entrevistada por La Tercera, instancia en la que expuso que es probable que los incendios sean más frecuentes en Chile. A su juicio, son dos los factores que se conjugan para esta proyección: un clima más cálido y la disminución de precipitaciones. «Es una bomba tener veranos más calientes y bosques más secos», apuntó.

Sin embargo, los cultivos forestales –pino y eucalipto– facilitan la propagación del fuego en las zonas incendiadas, de acuerdo a la experta. «Son altamente combustibles», afirmó, puntualizando que «el eucalipto, en particular, es un bosque ‘porfiado’, en el sentido de que cuando se prenden las hojas, se mueven en el paisaje y empiezan a hacer otros focos de fuego».

En esta lí­nea, en una carta a El Mostrador, los investigadores de la Universidad Austral de Chile y del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, Mauro González, Antonio Lara y Susana Gómez, expusieron que «la presencia de aceites en las hojas, y la exfoliación de su corteza (descascarado) que junto con las hojas pueden volar encendidas con mucha facilidad (pavesas) propagando el fuego hasta más de 500 metros, ha sustentado la teorí­a que los eucaliptos habrí­an evolucionado no sólo para sobrevivir a los incendios sino para promover su propagación y eliminar a sus competidores».

…“Lo que tenemos mejor resguardado en nuestro sistema nacional de áreas protegidas, está representado en la Cordillera de los Andes, pero no en la Cordillera de la Costa, que de hecho tiene mayor diversidad”…

En relación a esta particularidad de las especies en cuestión, Olga Barbosa explica que «los pinos y los eucaliptos vienen de zonas donde el fuego es una perturbación natural. Entonces, son especies que han evolucionado toda su historia con el fuego, por lo tanto, después de los incendios, estas especies rebrotan o aumentan su germinación. Lo grave es que nuestro bosque nativo y material esclerófilo no está adaptado al fuego, porque no evolucionó con esa perturbación, entonces no regenera de manera adecuada ni rápida».

Y agrega que la flora de la zona afectada queda en «absoluta desventaja frente a estas otras especies después de un fuego. Si nosotros no hacemos algo, lo que vamos a generar es que, casi sin hacer nada, todo se vuelva a plagar de pino y eucalipto, porque estas especies crecen súper bien después del fuego».

Además, el rendimiento hí­drico de las zonas plantadas con pino y eucalipto también concentra las observaciones del mundo cientí­fico y social. La presidenta de la Socecol sostiene que las plantaciones forestales afectan la capacidad hí­drica de las cuencas, atributo que igualmente es afectado por el cambio climático, originado por la acción de los seres humanos.

De hecho, esta inquietud impulsó al Movimiento Social por la Recuperación del Agua y la Vida a entregar una carta ante el Consejo de Defensa del Estado (CDE) para que investigue eventuales responsabilidades de las empresas forestales en el megaincendio que afecta al paí­s.

El mosaico cordillerano

En estos dí­as, diversos especialistas han advertido que el establecimiento de cultivos forestales de pino y eucalipto generaron un manto vegetal homogéneo y continuo a lo largo de la Cordillera de la Costa, área que está siendo afectada por los incendios de este comienzo de año. Este paisaje artificial, ha degradado la biodiversidad del Chile central y las especies nativas.

«Si lo miramos desde el punto de vista biológico, el tesoro de biodiversidad está en la Cordillera de la Costa, porque es una cordillera mucho más antigua, prestó refugio a un montón de especies en el perí­odo glacial. Todos esos terrenos están en manos de privados, no necesariamente en manos de forestales», comenta Olga Barbosa.

En su explicación, la especialista pone como ejemplo la distribución de los parques nacionales: «Imaginándonos que son las únicas áreas que uno no podrí­a cambiarle el uso, la mayor parte está en la Cordillera de los Andes, no en la Cordillera de la Costa. Entonces, se da otro problema, porque en el fondo, lo que tenemos mejor resguardado en nuestro sistema nacional de áreas protegidas, está representado en la Cordillera de los Andes, pero no en la Cordillera de la Costa, que de hecho tiene mayor diversidad».

Según indica Barbosa, además de las caracterí­sticas de las especies empleadas en los cultivos forestales, también incide la forma cómo se distribuyen, generando vastas extensiones con un solo cultivo. «La densidad a la que se planta, obviamente es mucho más alta que la densidad que hay de árboles y arbustos de un bosque nativo, que se ha desarrollado a través de los años con la naturaleza. Entonces, la cantidad de combustible por metro cuadrado, en general en un bosque nativo es menor y, además, es de otra calidad, es menos inflamable», sostiene.

EUCALIPTOS Y PINOS: LOS BOSQUES ARTIFICIALES QUE CONTRIBUYEN A LA EXPANSIí“N DE LOS INCENDIOS EN CHILE

Por Laura Plitt
BBC Mundo, Ciencia

Desde hace más de una semana, Chile lucha sin tregua para extinguir los incendios forestales que están causando estragos en gran parte de la zona centro y sur del paí­s.

Las cifras son aterradoras: más de 300.000 hectáreas afectadas, 142 siniestros, unos 2.800 afectados, al menos 10 muertos y alrededor de 4.500 personas lidiando directamente con el fuego.

Chile está acostumbrado a los incendios forestales y ahora estamos precisamente en plena temporada de este tipo de siniestros.

Sin embargo, el territorio arrasado por las llamas hasta el momento es mayor que en cualquier otro año.

Las condiciones actuales -resumidas en la fórmula 30-30-30, que hace referencia a más de 30 grados Celsius de temperatura, vientos de más de 30 kilómetros por hora y condiciones de humedad bajo el 30%- son ideales para que el fuego se propague rápidamente.

Pero aunque las altas temperaturas, los fuertes vientos y una sequí­a de alrededor de ocho años hacen que resulte muy difí­cil controlar el avance de las llamas, hay otro factor que influye en su expansión: las plantaciones de eucaliptos y pinos que en muchas regiones han ido reemplazando a los bosques nativos.

Cabe aclarar que expertos coinciden en que estos bosques artificiales no son los principales responsables de la propagación del fuego sino una variable más en un panorama complejo.

“Por supuesto que los eucaliptos y pinos influyen, pero no se trata de detener el desarrollo del paí­s para prevenir los incendios: hay otras formas de prepararse para esta situación”, le dijo a BBC Mundo Michel de L’Herbe, experto en emergencias y consultor.

Especies pirófitas

¿Pero qué tienen estos dos árboles que contribuyen a la expansión del fuego?

“Hay especies (como el pino y el eucaliptos) que están adaptadas a la aparición frecuente de incendios y esto les permite sobrevivir en estos ambientes donde los incendios ocurren de manera periódica”, le dice a BBC Mundo Adolfo Cordero, profesor de ecologí­a forestal de la Universidad de Vigo, España.

“Son lo que llamamos plantas pirófitas, es decir, amantes del fuego”.

“En el caso de las plantaciones a gran escala, de tipo industrial o intensivo, se plantan muchos árboles susceptibles a verse beneficiados por un incendio en un espacio reducido, o sea, un espacio enorme pero colmado de una planta altamente combustible”, dice el experto.

“Cuando esto se combina con usos del fuego habituales -como por ejemplo para controlar la vegetación- y un clima que favorece (la expansión del fuego), la mezcla puede llegar a ser explosiva”.

En resumen, “cuando hay grandes extensiones de especies pirófitas plantadas, la frecuencia de incendios suele incrementarse, y está comprobado que tanto los pinos como los eucaliptus arden con más facilidad”.

Por otra parte, añade Cordero, “son plantas que, si hay un incendio, no mueren, se quema la parte aérea pero en unos meses vuelven a brotar”.

“Lo mismo ocurre con las semillas: sobreviven. Y, en el caso del pino, las temperaturas elevadas hacen que la piña se abra y más semillas colonicen el lugar, con lo cual en las próximas generaciones dominarán el paisaje”, añade.

Un cí­rculo vicioso del que luego es difí­cil escapar.

Favorecen, pero no generan

Aunque en la mayorí­a de los casos los incendios son provocados por la actividad humana -ya sea por negligencia o voluntad- estas especies aumentan la virulencia del siniestro, dice Cordero.

Estudios hechos en diferentes zonas del mundo, donde se han introducido estas u otras especies pirófitas, muestran también que cuando se ha producido un incendio, las zonas más afectadas son las de las plantaciones y no las de bosque nativo o que no es pirofí­tico.

No obstante, y para no dar lugar a confusión, hay que aclarar que favorecer no significa iniciar: favorecen la combustión pero no la generan: “Estas plantan no entran en autocombustión”, señala el experto.

Es decir, no arden por sí­ mismas.

Uso eficiente del agua

Otro de los problemas que acarrean los pinos y los eucaliptos es que producen sequedad en el suelo y en las napas de agua subterránea.

Al igual que los demás árboles, utilizan una gran cantidad de agua para producir madera.

“En promedio usan una cantidad bastante similar por metro cúbico de madera a las otras especies. Pero la diferencia está en que los pinos y eucaliptos crecen muy rápido, por lo tanto si los comparamos con una especie nativa, en un mismo intervalo de tiempo, la cantidad de agua que utilizan es mucho mayor”, afirma Cordero.

Y, a mayor sequedad del suelo, mayor facilidad para que se extienda un incendio.

“Si la zona que se está quemando tiene una vegetación más húmeda, suele salvarse precisamente porque tiene más agua, está en lugares más umbrí­os y por tanto es menos susceptible de ser quemada”, precisa el experto.

¿Por qué se plantan entonces si pueden representar una amenaza para las especies nativas, por su ventaja evolutiva frente al fuego?

La razón es económica: los beneficios económicos que brinda son altos.

Sin embargo, no es necesariamente una cuestión de plantar o no plantar.

“Se pueden por ejemplo plantar en extensiones no demasiado grandes, intercaladas por zonas de vegetación nativa”, asegura Cordero.

Eso cumplirí­a una función de cortafuego, frenando el avance de las llamas.

“Mientras tengamos una enorme extensión con una sola planta, si se produce un incendio, será muy difí­cil pararlo”.

¿CHILE ES EL íšNICO PAíS CON MEGA INCENDIOS FORESTALES A CAUSA DE MONOCULTIVOS DE PLANTACIONES DE íRBOLES?

Mapuexpress.org

Quito, Ecuador, anualmente vive el drama a causa de los eucaliptus. En Oakland, Estados Unidos, debieron sustituir monocultivos de árboles por biodiversidad de especies nativas.

Similares tragedias se han vivido en otros paí­ses, temiéndose que en Chile vayan en aumento a causa del cambio climático y de no existir cambios profundos. En California (Estados Unidos), donde también se encuentran amplias zonas de monocultivo de eucalipto, pino y acacia han existido devastadores incendios. En Oakland, en el año 1991 un mega incendio destruyó más de 3 mil casas, con 25 vidas perdidas, en el presente han puesto en marcha un programa para remover los monocultivos con la idea de reemplazarlas por especies nativas y restaurar el cosistema y la biodiversidad. El costo del programa fue de 5.6 millones de dólares versus los 1.5 billones de dólares (1.5 mil millones) del daño fí­sico causado por el incendio.

En Quito, Ecuador, anualmente las partes periféricas son consumidas por incendios donde predominan las plantaciones monocultivo de eucaliptus. A modo de ejemplo, la organización Acción Ecológica publicaba en septiembre del 2015: “En Quito, ha desaparecido consumida por las llamas, una parte importante del “cinturón verde” que rodea el núcleo urbano de la ciudad y los valles aledaños.

Este “cinturón verde” está constituido en su mayorí­a por 5.242 ha de plantaciones de eucaliptos, que predominan en las laderas del Pichincha, en Pí­ntag, Nono, Conocoto, Alangasí­, Amaguaña, La Merced, Pifo, Calacalí­, El Quinche y Yaruquí­â€.

Agrega la organización: “La flora y la fauna se ve gravemente afectada por los incendios forestales, su restauración podrí­a tomar mucho tiempo. Además, un incendio forestal desencadena otros impactos como la emisión de gases y humo con contenido de ozono, dióxido de carbono, monóxido de carbono, hidrocarburos policí­clicos aromáticos, dióxido de azufre, material particulado, y otros, que causan daños en la salud de la población expuesta”.

En Chile, organizaciones exigen al estado chileno, particularmente ante el gobierno y el Congreso de la República que se termine todo tipo de subsidios, aportes y bonificaciones del Fisco a favor de los intereses de las empresas que sostienen los monocultivos de plantaciones forestales “en todo orden y escala, como medida urgente a favor del interés y bienestar colectivo, como freno a la devastación de territorios, principalmente de la zona centro sur de Chile, y como medida para terminar con los saqueos y actos de corrupción – colusión entre sectores empresariales y polí­ticos”.

La Red por la defensa de los territorios ha hecho un llamado a que es ahora cuando se debe liquidar definitivamente el Decreto Ley 701 que sigue amenazante al interior del Congreso de la República, que si bien no está vigente, sigue la intención de prorrogarlo y se sigue anualmente asignando recursos.

“El modelo forestal está causando graves estragos a cientos de miles de personas en todo el Paí­s. Es urgente poner freno y exigir medidas de reparación a los territorios, como son la revitalización de ecosistemas y bosques nativos, siendo asimismo fundamental resguardar las últimas reservas naturales que quedan y las fuentes de agua que progresivamente vienen disminuyendo y que para más, están amenazadas por múltiples proyectos de energí­a, particularmente hidroeléctricas”, señaló recientemente la RED.

En Chile se estima que hay tres millones de hectáreas de plantaciones forestales en el centro sur, de las cuales unas setecientas cincuenta mil hectáreas (750.000) corresponden al holding CMPC cuya empresa principal es Forestal Mininco, controlada por el grupo Matte con una fortuna que supera los 11.500 millones de dólares.

La otra, concentra más de un millón doscientas mil hectáreas (1.200.000) que corresponde al Holding Copec – Antar Chile cuya principal empresa del rubro forestal es Celco – Arauco de Angelini, con una fortuna que supera los 6 mil millones de dólares.

Equipo Comunicaciones Mapuche

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One comment

  1. Gerardo Friedlaender P

    El problema es que no se hacen cortafuegos adecuados…….cada 10 hectáreas deberían haber uno…..hay plantaciones con mas de 500 hectáreas sin ningun cortafuego

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