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Irrealidades Educativas

Asi todo el mundo coincide en este diagnóstico educativo: Tanto balanceo ejecutivo y legislativo no es bueno para la estabilidad y sanidad de los sistemas educativos. Lo triste es que este balanceo se ve tanto en los gobiernos como en las campañas políticas ante nuevas elecciones.

La mayoría de los sistemas educativos han iniciado procesos de reformas y transformaciones a cada cambio de autoridades educativas. La educación siempre es un tema opinable, pero… ¿Quién decide como debe ser la escuela? ¿Quiénes son los encargados de la elaboración de las políticas educativas? ¿Cómo se definen? .La respuesta es simple y no sencilla, somos todos, los pedagogos, los políticos, los docentes, gente de toda la sociedad que pensamos y soñamos el espacio destinado a la enseñanza, la educación es una valor en sí mismo.

El debate educacional de hoy está solo centrado en las eternas críticas, acompañado de una sola palabra crisis y más crisis que por lo redundante de la palabra se ha convertido en perdurables dificultades educativas por eso tenemos que tener el desafío de analizar y progresar educativamente. Si la educación no es un reto permanente hará de nuestros alumnos seres manipulables en un futuro.

Como sabe cualquier docente con cierta experiencia, la clase es un ser vivo, orgánico. Analizar la educación siempre es un desafío, es un encuentro que nos tiene que llevar al ascenso y muchas veces no nos ponemos de acuerdo puesto que la educación es algo propio y exclusivo del ser humano. Una de las dificultades que encuentro es que esta se hace la mayoría de las veces desde los escritorios, sin conocer la vida en las aulas.

Ante que nada vamos a definir que es una entelequia: Es una cosa ideal y perfecta, pero irreal o inalcanzable en lo que se propone, es algo imposible y que también tiene existencia imaginaria.

Necesitamos cambiar la educación día a día pero necesitamos que los encargados de gestionar un plan educativo desde los niveles superiores tengan un mínimo de contacto con el trabajo del aula, que escuchen que idioma se habla en las aulas entre los docentes y alumnos, que gasten la suelas de sus zapatos en las aulas y que se pongan en los zapatos de nosotros los docentes. No necesitamos pedagogos que solo estén en los escritorios, necesitamos que entienda el “llano” educativo.

La implantación de un plan de educación o política educativa no tiene que traer consigo una expresión mágica, una solución por generación espontánea de los resultados; hoy, la idea de educación está en la boca de todos pero este mundo está falto de valorar la palabras educación y se viven creando entelequias que nadie saben a dónde van. Abundan las políticas de gobiernos y no políticas de estado.

El peligro de esas entelequias es las brechas que se están armando en cuanto al ejercicio de la educación y si hay brecha el conocimiento no se democratiza, es parcial y crea analfabetismo. El mundo tiene que ser más simple e integrado, así se llega a todos lados.

Una política de estado parece que en Argentina y otros países no es tema de discusión a nivel estructural, se emparcha, se hace una tarea desde la coyuntura porque no pensamos que la educación es un tema pertinente a todos; por ejemplo: Existe una fuerte creencia en pensar que la simple incorporación de las TIC supone ya un factor de calidad e innovación educativa, y ello como está demostrando la investigación y la práctica educativa, son variables que no van asociadas; entre otros motivos porque su simple presencia no garantiza NADA, por consiguiente me pregunto: ¿la buena adquisición de habilidades tecnológicas solo en la nuevas tecnologías llevaría a la calidad de los resultados y por supuesto, a la eficacia educativa formando personas integralmente eficientes? Y ¿el componente humano?, no enseñamos a robots, enseñamos a humanos y estos humanos deben saber interactuar para no ser autómatas.

El aula es una realidad social, saber mirar e interpretar si el alumno ya es o debe ser, las opiniones, las sugerencias de los otros pueden contribuir a modelar lo que pensamos pero deben ser todos los componentes de la educación no dejar a nadie afuera de esa realidad.

Cuando la comunicación de los saberes educativos se sitúa entre unos objetivos comunes y un plan de trabajo consensuado ayudado por un interés común a toda una sociedad, las posibilidades de aprender se potencian, se suma posibilidades no se resta futuro.

La educación empeora y se vuelve injusta si se considera como bien de responsabilidad individual solo de los docentes o alumnos, por lo tanto es preciso construir un sentido más compartido de futuro educativo tanto a nivel de política educativa como institucional, generando oportunidades para crear y aprender en un proceso continuo porque es necesario que cada uno reconozcamos hacia dónde queremos llegar con la información y formación de los saberes para que los docentes compartamos esa información y podamos asumir nuevos riesgos razonables, sin quedarse en una utopía educativa.

Sostener las prácticas educativas para una mejora supone ante todo, reconocer que el proceso educativo no finaliza una vez que éstas se pusieron en marcha desde las altas esferas de poder hay que comunicar en relación con el mejoramiento de las prácticas institucionales; estas constituyen un proceso clave para que sea posible incrementar el conocimiento y las competencias institucionales.

El reto siempre es consolidar el sistema con calidad educativa.

Por Daniela Leiva Seisdedos
Profesora de Historia
Directora de la revista educativa El Arcón de Clío

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