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La biodiversidad desvela sus tesoros

Las variedades locales pueden apoyar la seguridad alimentaria y nutricional.

La biodiversidad puede parecer complicada, pero es un concepto bastante simple: La existencia de muchos tipos diferentes de plantas y animales hace que el planeta sea un lugar más saludable y productivo. Una combinación de genética, especies y hábitats permite a los ecosistemas de la Tierra mantenerse al día frente a desafíos como el crecimiento demográfico y el cambio climático. La biodiversidad es importante para nosotros, porque juega un papel crucial en la seguridad alimentaria y nutricional y, por tanto, en la salud del ser humano.

Con los años, el menor acceso a la tierra y los recursos naturales, la degradación ambiental, el cambio climático, la globalización, la urbanización y la homogeneización de la producción agrícola (cuando los cultivos de alto rendimiento y los monocultivos sustituyen a la biodiversidad) han provocado una transformación de las dietas y estilos de vida. Cerca de tres cuartas partes de la diversidad genética que alguna vez tuvieron los cultivos agrícolas se ha perdido en el último siglo, un cambio que ha afectado drásticamente el papel de los alimentos tradicionales a la hora de nutrir a la población.

En muchas comunidades, la disponibilidad cada vez menor de alimentos locales variados y el aumento de alimentos industrializados han provocado un cambio de los recursos alimentarios tradicionales hacia los alimentos comerciales y precocinados. Esta tendencia se ha asociado con impactos negativos en la salud, como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardíacas, la presión arterial alta y otros trastornos relacionados con la dieta.

Comprender y mantener las relaciones clave entre los pueblos y sus culturas, la biodiversidad, los medios de vida y los conocimientos tradicionales son factores de enorme importancia para garantizar una seguridad alimentaria y nutricional sostenible.

Aunque se han perdido muchas prácticas alimentarias tradicionales, existe aún la posibilidad de recuperar y fortalecer los sistemas alimentarios locales, de modo que podamos aprovechar el conocimiento y las prácticas adquiridas durante muchos años para preservar la biodiversidad y beneficiarnos de ella, hoy en día y en el futuro.

La población de Pohnpei, en Micronesia, tiene acceso a una gran diversidad de alimentos locales (55 tipos de bananos, 133 de frutos del árbol del pan, 171 de ñame y casi 1 200 especies de peces comestibles). Pero la dieta local se ha alejado de los alimentos tradicionales a favor de los importados, haciendo que los habitantes de Pohnpei sufran varios problemas graves relacionados con la nutrición, como carencia de vitamina A y obesidad.

Un programa dirigido básicamente a mejorar la salud y la nutrición mediante la introducción de hortalizas de hoja verde en las dietas de la población durante un período de 15 años mostró que se había avanzado poco porque estas verduras no eran ni autóctonas ni apreciadas.

Los alimentos autóctonos como el karat y otros bananos locales de carne amarilla (con los niveles más altos de beta caroteno en el mundo, que los convierten en tesoros de biodiversidad) y las variedades de taro gigante de los pantanos de pulpa amarilla, no fueron promovidos originalmente por el programa porque no había datos nutricionales disponibles. Ahora que el estudio sobre la variedad karat ha revelado su alto contenido de provitamina A, se están realizando esfuerzos para promover este banano indígena.

El resultado de la situación en Micronesia subraya la importancia de garantizar que los programas orientados a la biodiversidad busquen soluciones en los alimentos tradicionales locales siempre que sea posible. Una solución fácil para los problemas de los habitantes de Pohnpei reside en su propia historia alimentaria. Recopilar datos sobre las fuentes de alimentos indígenas contribuye al conocimiento de la población sobre el sistema alimentario local, lo que les permite redescubrir opciones nutritivas en la biodiversidad de su propio territorio.

El conocimiento y la concienciación es uno de los primeros pasos para utilizar y mantener la biodiversidad. Para cosechar los beneficios, primero tenemos que saber que existen.

En Burkina Faso, y en toda la región del Sahel de África occidental, las mujeres rurales recolectan cuidadosamente las frutas, hojas y raíces de plantas nativas como el baobab, las hojas de acedera roja, las hojas de kapok y los tubérculos de chufa para alimentar a sus familias. Estas plantas son suplementos importantes para la otra parte de su dieta compuesta por cereales –como el mijo y el sorgo–, que representan solo una parte del abanico nutricional. Se han catalogado hasta ahora en el Sahel más de 800 especies de plantas silvestres comestibles

El conocimiento local de la biodiversidad alimentaria, demostrado por las mujeres que buscan alimento en Burkina Faso, a veces incluye aspectos de la dinámica de género. Hombres y mujeres pueden ser responsables de diferentes cultivos o variedades, u ocuparse de diferentes tareas relacionadas con un cultivo.

Las mujeres poseen a menudo un conocimiento detallado y preferencias sobre los cultivos, así como un papel clave en la selección y conservación de las semillas y el uso de plantas silvestres para la alimentación. También suelen estar a cargo de cultivos alimentarios menores utilizados para el consumo doméstico, rituales y por sus propiedades medicinales. Los hombres, por su lado, tienden a estar al frente de los cultivos comerciales.

La expansión de las empresas comerciales masculinas puede resultar en una reducción de los cultivos a cargo de las mujeres, lo que lleva a una disminución en la disponibilidad de plantas locales para alimentos y medicinas. Este cambio indica un posible deterioro del estado nutricional, menor diversidad de plantas locales y del equilibrio ambiental general. Por tanto, es necesario tomar en cuenta ambos aspectos de la agricultura al pretender un futuro sostenible.

Una de las principales cuestiones es cómo aumentar la producción alimentaria para mantener a las generaciones actuales y futuras, a la vez que se mejora la biodiversidad y se reduce la presión sobre el medio ambiente. Se necesita una buena gobernanza, marcos propicios e incentivos de la administración para facilitar la incorporación de la biodiversidad. En conjunto representa sin duda una ardua tarea. Pero si aspiramos a alcanzar la seguridad alimentaria en el futuro, debemos comprometernos hoy a mejorar y mantener la biodiversidad.

Fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

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