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Mapa nutricional nos obliga a repensar Halloween

Por María Cristina Escobar
Directora Nutrición y Dietética
Universidad Andrés Bello, UNAB
Sede Concepción

Octubre llega a su fin y son muchos los niños y niñas que esperan con ansias poder celebrar Halloween. Sin embargo, la realidad es que, el estado nutricional de nuestros niños ha seguido empeorando, llegando a un 57% de la población escolar chilena con mal nutrición por exceso, según las cifras dadas a conocer hace solo unos días por JUNAEB.

Las estadísticas son alarmantes y muestran un aumento sin precedentes de la obesidad, especialmente, la obesidad severa y una disminución de la prevalencia de peso normal. De acuerdo a este mapa que abordó al 85% de la enseñanza regular chilena, 31% sufre de obesidad y en un 11% esta es extrema.

El mayor grado de esta enfermedad se concentra en la etapa pre escolar y se extiende de manera evidente hasta quinto básico, edades claves para el desarrollo de sus cuerpos. El problema repercute además, en la salud mental y autoestima.

Si bien antes de la pandemia ya había indicadores preocupantes, producto del confinamiento, los niveles de sedentarismo, ansiedad y obesidad infantil aumentaron significativamente, y aunque hoy casi se ha normalizado la actividad en los colegios y en la vida diaria, el peso ganado no necesariamente se ha ido. Por eso, una alta ingesta de golosinas solo contribuiría a empeorar esta situación.

Por otro lado, el tiempo que nuestros hijos e hijas están frente a las pantallas se ha asociado con mayor hiperactividad de parte de ellos, dificultándose la conciliación del sueño, afectándolos a nivel hormonal. Los dulces y chocolates que en esta época los niños recolectan, inciden directamente en esto.

Tomando conciencia de la importancia de los espacios de distracción y recreación en la población infantil, la invitación apunta a celebrar un Halloween diferente, no centrado en los dulces, sino quizás en juegos y disfraces, fomentando la creatividad y explorando temas de interés común que les permitan a los pequeños interactuar con otros en base a sus gustos e intereses. No significa que no puedan comer golosinas, pero es clave evitar los excesos, dosificando la ingesta y equilibrando la alimentación del día, aumentando ingesta de frutas, verduras, alimentos integrales y agua.

Con la finalidad de poder disminuir la ingesta de azúcares simples en esta época, cocinar en familia alternativas saludables ad hoc a la ocasión son una excelente opción. Por ejemplo, utilizando plátanos o huevos para crear “fantasmas”, naranjas o mandarinas que se pueden convertir en “calabazas”, aceitunas transformadas en “arañas”, kiwis convertidos en “Frankenstein” e incluso galletas de avena con frutos secos y cranberries donde podrán darle la forma que quieran.

Por otra parte, organizar “Búsquedas de tesoro” sería una buena alternativa, para que así cada familia esconda los dulces de sus hijos e hijas, pero al mismo tiempo se puedan distraer al aire libre y fomentar la actividad física, tan necesaria para revertir las dramáticas cifras que ponen en riesgo la salud de nuestros niños y niñas.

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