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Foto Patrick Medina Quilodrán

Nicolás Michel cantautor: Música sureña y provinciana desde el corazón de la cordillera

Nicolás Michel es oriundo de Lonquimay, territorio cordillerano de la Región de la Araucaní­a, estudió Fonoaudiologí­a en la Universidad de la Frontera de Temuco y junto con complementar sus tiempos en el ejercicio de la profesión, ha dedicado buena parte de sus tiempos a la música como cantautor con un estilo que se podrí­a catalogar como folk-rock acústico que mezcla la raí­z folclórica chilena y de latinoamericana con influencias rock.

Hace algunos pocos meses hizo el lanzamiento de su disco “Sur temprano” en Temuco y Padre las Casas, trabajo que contiene 8 canciones que se pueden escuchar online en diferentes plataformas, como Spotify, Deezer, iTunes y Bandcamp.

Sobre el disco, sus sueños, sus proyecciones, en la siguiente entrevista:

-¿Quién es Nico Michel?

R: Soy un cantautor y vengo componiendo canciones originales desde 2009. Me he presentado en varias ciudades de la Araucaní­a y del paí­s, compartiendo con Juanjo Montecinos, Evelyn Cornejo, Colelo-Identidad Mapuche, Nancy San Martí­n, Vasti Michel, íngelo Escobar, Daniela Millaleo, Susana Cofré, Esteban Sáez, entre otros. En mi música se puede hallar la búsqueda de un sonido propio, sureño y provinciano. Sobre las letras, se identifica la paisají­stica milenaria de esta región, nostalgias y crí­tica social, influenciadas por la poesí­a sureña y lárica.

En octubre de 2016 lancé mi primer disco “Sur Temprano” en el Centro Cultural de Padre las Casas y luego, en noviembre, en el Bar La Vida. Fue grabado en Temuco, en el estudio del colectivo cultural Fentxen Mañun, por Ví­ctor Olivares Curiqueo, con ayuda de varias amigas y amigos músicos, también mi hermana Vasti, que canta y toca el bombo en la segunda canción. Luego el disco fue mezclado y masterizado en Santiago en La Nave de Hijo del Salitre por Pablo Márquez (que ha trabajado con Illapu, Daniela Millaleo y Susana Cofré) Actualmente, se encuentra en proceso de difusión bajo actuaciones solistas y en compañí­a de “Amigos de lo eterno”, tres músicos que hacen un tributo a Spinetta, pero que también son la banda soporte para nuevas canciones que estamos desarrollando bajo una propuesta eléctrica que incursiona, derechamente, en el rock.

-¿Cuáles son tus inclinaciones musicales y artistas que más te gustan?

R: Me gusta la música de los 60 y 70, el rock clásico y progresivo. En Chile, en esos años, aparecieron grupos como Los Vidrios Quebrados, Aguaturbia, Los Blops, Los Jaivas o Congreso, que marcaron el devenir de la música chilena. Sin dejar de mencionar al folclor que, a estas alturas, ya está en el ADN de cada uno (Violeta, Ví­ctor, Illapu, Inti-Illimani, etc.), que es algo que absorbí­ desde niño en mi casa.

En adelante he descubierto música ligada al jazz, a la bossa-nova, a los ritmos latinos, etc. Por nombrarte algunos que me gustan (de distintas épocas): el candombe-beat de Eduardo Mateo y la magia de Gustavo Pena (ambos uruguayos), el afro-samba de Baden Powell, el rock de palo de Tanguito (argentino), la guitarra progresiva del inglés Nick Drake, el eterno Spinetta, los chilenos Mecánica Popular o Matorral; podrí­an ser un buen conglomerado de lo que llama mi atención en términos compositivos.

-¿En qué se inspira el disco “Sur Temprano”?

Preparé algunas de mis primeras creaciones, darles la idea que siempre pensé y permitirme grabarlas para mostrarlas más “seriamente”. El concepto del disco está pensado para mostrar la cara del sur en invierno (la carátula es bien ilustrativa de eso, árboles bajo la niebla invernal matutina). Refleja, poéticamente, las sensaciones que me provocaba el paisaje de dónde vengo, que es territorio sureño; los rí­os, el cielo, las montañas, las aves, etc., parte de esos elementos naturales que me han identificado desde niño con mi aldea y por los que siento una inmensa pertenencia.

Y bueno, de la música, está toda esa influencia musical primera que hablaba, era inevitable que me salieran así­ las canciones, medias folclorizadas. De todas formas, creo que es un disco para escucharlo al comenzar el dí­a, cuando caminas, te lavas o mientras tomas desayuno. Es un disco con luz, frí­o y olor a mañana sureña.

-El tema Liberado ¿Qué connotación tiene para ti?

Es la idea de conectarse con la tierra. Encontrar el ví­nculo, la pureza en la naturaleza, hallar allí­ el canto como punto de partida hacia lo infinito, creando, liberándose de lo impuesto, de la moda, del sistema; que termina enfermándonos. Es librarse de lo trabajoso de la vida, en el sentido del esfuerzo mal pagado. Es una invitación a contemplar nuestro entorno y descansar con lo bello e imperecedero. Por ejemplo, esas imágenes de la “tarde azul”, “inmenso crepúsculo de voces milenarias” o “inalcanzable el zumbido del mar”, te hablan de lo eterno, las tardes, el crepúsculo, el mar; siempre han estado allí­ y nos demuestran la permanencia de la existencia, la continuidad de la vida; y que hay que saber verlos, mirar más allá de las quejas; dejar las “palabras necias”, cambiar las “viejas razones”.

-¿Cuáles son las proyecciones de este disco y qué destacarí­as de él?

Desde que comencé a presentar mis canciones, he realizado, hasta aquí­, un trabajo a “puro pulso”, autogestionado, buscándome espacios. Tener el disco aquí­, visible para cualquiera, seguro que abre otros horizontes, pero no podrí­a pretender nada. Guardo la esperanza en que, si algo va a pasar, la música es la encargada de hacer su tarea en las personas que la escuchen.

Pero creo, también, que mi música es para contemplar. Ser de provincia, de lugares aislados, lleva a proponer un trabajo musical con otro “tiempo”, a des-tiempo, un tiempo nuevo; que busque la salida de lo comercial, de la moda y convenga en la mirada “casera”, “hogareña” de sentarse a escuchar-nos, a apreciar nuestro medio natural y lo que despierta en nosotros la naturaleza y los lugares que atesoramos de la infancia.

El 20 de enero, de hecho, se hizo el lanzamiento del disco en Lonquimay, la mayorí­a de las canciones fueron hechas allá y, siento que es un buen momento para “devolver la mano” a la gente y al lugar que me vio crecer. El concierto fue en la Casa Cultural del pueblo y fue un lanzamiento doble, junto a Pablo Labrí­n, cantautor de Lonquimay, que lleva varios años tocando y que ya tiene 2 discos editados. Para mí­ es un hito importante también porque la gente no conoce mi trabajo, espero que se lleve una bonita sorpresa.

El 4 de febrero fue la presentación en el Festival Kautí­n Libre, en Curacautí­n, evento con el propósito de encontrarse y de seguir tomando conciencia y compromiso con la defensa de los rí­os. Y el 10 de febrero, me presento en el Festival Ayun Mapu, Los Alpes de Nahuelbutaen la comuna de Angol.

-¿Qué significa para ti el territorio de Lonquimay?

Lonquimay es toda mi memoria. Aunque no nací­ allí­, tengo todos mis recuerdos arraigados porque ahí­ crecí­, fui a la escuela, aprendí­ a tocar instrumentos e hice las primeras canciones.

Después de estar fuera 10 años, he vuelto con dos hijas y mi compañera; es un sitio ideal para criar porque el aire y el agua son muy limpios. Es un lugar pequeño, todos se conocen (aunque esto igual traiga sus represalias) aunque vivimos en un espacio guarecido y bendecido.

Lonquimay tiene una belleza tremenda en cada lugar donde se vaya. El pueblo “urbano” es pequeño y el territorio de la comuna es grande. La mayor cantidad de gente vive en las localidades rurales, donde la naturaleza es muy prodigiosa: hay lagunas, rí­os, termas naturales, miradores, etc.

El clima y el difí­cil acceso hacia zonas rurales, complica el desarrollo de la agricultura o la ganaderí­a, limitándose a ser de sustento directo para las familias. El trabajo es escaso, la juventud se va a buscar mejor suerte y los padres van quedando solos. La población envejece, aunque actualmente veo que ha aparecido “gente nueva”, personas que no son del pueblo y que han llegado por motivos laborales o de “interés turí­stico”. Solo puedo decir que espero que sean respetuosos del lugar y los vecinos, que opten por conocer y revalorizar la cultura del pueblo y la cultura pewenche que siento que se está perdiendo. Como retomar la historia local, re-conocer, por ejemplo, la ocupación militar, la Matanza de Ránquil, la construcción del Túnel las Raí­ces, los viajes del tren, de las “veranadas”, etc., que son historias épicas, algunas de gran dolor y otras de gran heroí­smo, si pensamos en las formas de vida de épocas pasadas en un lugar tan remoto.

Yo rescato, con mucho cariño, que la gente del pueblo sea de mucho esfuerzo y sacrificio. Pero es importante reconstruir la historia, la de nuestros pueblos, del paí­s. Hay una gran deuda con el pueblo mapuche.

-¿Cómo se puede obtener el disco original?

Tengo copias fí­sicas, si desean obtenerlo, contáctense conmigo (a continuación, dejo mis datos para quien desee)

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E-mail: [email protected]

La otra forma es escuchar el disco online, a través de las siguientes plataformas

Spotify

iTunes

Deezer

Bandcamp

PORTALDISC (Gratis por tiempo limitado)

Foto Patrick Medina Quilodrán
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