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Amanda Maxwell, directora de Proyectos para América Latina, en el Consejo para la Defensa de los Recursos Nacionales (NRDC), con sede en Washington.

Nuevo TLCAN es una oportunidad perdida para el cambio climático

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la nueva versión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el cual desafortunadamente no aborda el cambio climático ni incluye criterios ambientales básicos para proteger el medio ambiente.

Con la aprobación, se ha perdido una oportunidad crítica para abordar la crisis climática global y detener la exportación de empresas contaminantes que amenazan la salud y bienestar de nuestras comunidades.

Una y otra vez, NRDC y otros grupos ambientales han pedido a la administración de Donald Trump y a la Cámara que aseguren que criterios ambientales fundamentales, incluyendo abordar el cambio climático, sean incluidos en el nuevo TLCAN – ahora el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Siempre hemos dicho que el mayor desafío del sigo XXI—el cambio climático—debe abordarse en acuerdos comerciales modernos.

Y no somos los únicos que creemos que esto es importante. Una encuesta nueva realizada por Data for Progress encontró que la mayoría de los votantes en Estados Unidos cree que los acuerdos comerciales deberían abordar el cambio climático, incluido 83 por ciento de los demócratas, y los votantes independientes por un margen de 12 puntos. Como señaló el New York Times en su editorial que, de una manera tibia, respaldó al T-MEC, este acuerdo es «otra oportunidad perdida para construir la cooperación internacional necesaria para limitar el cambio climático».

Congresistas demócratas también han expresado la necesidad de vincular el clima al comercio durante el año pasado:

– 110 demócratas en la Cámara, en una carta de septiembre a la administración: “el nuevo TLCAN debe incluir estándares climáticos vinculantesy estar emparejado con una decisión de que Estados Unidos permanezca en el Acuerdo Climático de París.»

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi: “Cualquier cambio en el TLCAN debe poner a las familias trabajadoras de Estados Unidos en primer lugar y reconocer la conexión fundamental entre el comercio y el”

El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer: “El acuerdo también debe aumentar los salarios y debe reconocer que el cambio climáticoes una grave amenaza para la economía de nuestros países, la salud y la seguridad de nuestros ciudadanos.”

El representante Earl Blumenauer, presidente del Subcomité de Comercio del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara: “Lamentablemente, pero previsiblemente, no aborda los efectos del cambio climático, la falla más evidente para el futuro del comercio y el futuro del planeta.”

Todos los demócratas en el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara, en una carta de abril al presidente Trump: “También estamos decepcionados de que el capítulo sobre el medio ambiente carezca de disposiciones aparentes dirigidas a disminuir los efectos del cambio climático”.

¿Cuál es la conexión entre comercio y cambio climático? Los acuerdos comerciales buscan incrementar el comercio entre países, y hasta ahora, han sido diseñados para aumentar la producción de bienes y servicios, así como el transporte de esos mismos bienes y servicios.

Si no se controlan, estas actividades refuerzan la dependencia de los combustibles fósiles que emiten los gases de efecto invernadero (GEI) que calientan nuestro planeta, aumentan la intensidad y frecuencia de huracanes, sequías y otras catástrofes, que a su vez afectan nuestra salud, seguridad, alimentos y agua.

Pero no tiene qué ser así. De hecho, se pueden diseñar acuerdos comerciales para ayudar a reducir las emisiones de GEI.

Al exigir a los socios comerciales que cumplan sus compromisos con el Acuerdo Climático de París, o que adopten algún otro tipo de normas climáticas vinculantes, los acuerdos comerciales pueden fortalecer y aún mejorar la cooperación internacional en materia climática.

La urgencia y la escala de la crisis climática global requiere un pensamiento creativo y colaboración entre países, y los acuerdos comerciales proporcionan una oportunidad para que eso ocurra.

Lo mismo sucede con otros temas ambientales, como la contaminación, la fiscalización de las regulaciones ambientales y la responsabilidad corporativa.

Desde su inicio, el TLCAN ha alentado a las empresas a mover sus instalaciones contaminantes a países con controles ambientales menos estrictos, es decir, a México. Como resultado, las comunidades han sufrido por el aumento en la contaminación del aire, la tierra y el agua, y los impactos en la salud que acompañan a esta contaminación.

Los proponentes de la T-MEC han promocionado sus logros ambientales. Aunque hay algunas mejoras modestas en las preocupaciones ambientales en comparación con el TLCAN original, estas están lejos de ser suficientemente fuertes para alcanzar el nivel de urgencia y la escala necesaria para abordar la crisis climática global y otros problemas ambientales internacionales.

Lamentablemente, el T-MEC todavía ofrece caminos para que las corporaciones continúen contaminando el aire, el agua y la tierra en las comunidades entre los tres países sin ser responsables.

Los ambientalistas no son los únicos que se preocupan. La misma encuesta de Data for Progress que mencionamos anteriormente encontró que la mayoría de los votantes en los EE.UU. en todo el espectro político apoyan los límites vinculantes a la contaminación y la creación de una agencia independiente para hacer cumplir las condiciones ambientales.

El TLCAN ha tenido impactos que se extienden mucho más allá de Estados Unidos, México y Canadá; se convirtió en el modelo para una gran cantidad de otros acuerdos comerciales que Washington firmó con otros países durante los últimos 25 años.

El T-MEC probablemente será la nueva base para futuros acuerdos, como lo que la administración busca firmar con Gran Bretaña después del Brexit. Por eso es tan importante obtener los detalles correctos, ahora.

El TLCAN original ciertamente necesitaba ser actualizado.

Desafortunadamente, el apresurado proceso de la administración Trump limitó las negociaciones y las mejoras ambientales necesarias. Dado su fracaso para abordar el cambio climático y los problemas ambientales más críticos de nuestro tiempo, el resultado del T-MEC es, trágicamente, un acuerdo que no protegerá a nuestras comunidades, nuestra agua, nuestro aire o nuestro planeta.

Los futuros acuerdos comerciales tienen que ser más fuertes.

Por Amanda Maxwell, directora de Proyectos para América Latina, en el Consejo para la Defensa de los Recursos Nacionales (NRDC), con sede en Washington.

Fuente: IPS Noticias.net

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